Ubicado en Santimami 22 (Alda. San Mamés), es parada obligatoria para todo amante del buen Bacalao. Nosotros estuvimos el pasado jueves y aún se respira la magia de las antiguas tabernas bilbaínas, de cazuela de barro y solera botxera. No predomina la decoración modernista y pija que parece imponerse en Bilbao desde que Frank Gehry le construyó la "Caseta" al "Fox Terrier" de colores en Abando.

Patroneado por Alberto Zuluaga, este barco siempre llega a buen puerto con excelentes raciones de "Gadus morhua", al Pil-Pil, a la Vizcaína, Club Ranero, Ajo Arriero... En el Zuluaga el arte se produce en la cocina y la magia son los platos que de ella salen, con casta, como se ha hecho en Bilbao toda la vida.
Esta vez nos dejamos llevar por el menú degustación que proponen. Nos recibieron con un aperitivo de Gazpacho fresquito y perfecto para abrir boca. Sin perder tiempo llegó una Ensalada de Bonito y unas Verduritas con Foie a la Plancha. Luego nos sirvieron un Begihaundi en su Tinta con cebollita confitada de quitarse la boina.

Con sus mejores galas llegó una sección de Lomo de Bacalao a la Plancha sobre Pimientos Asados y Pil-Pil. Bien marcado, al punto de sal, los pimientos muy tiernos y el Pil-Pil ligero para no hacer pesada la comida. Luego nos sorprendieron con un Rabo de buey deshuesado y estofado al vino tinto con verduritas, de escándalo. Cerramos con Tarta de Hojaldre, Tarta de Queso y un Sorbete de Limón. Todo ello regado con un Muga 2007.
El servicio excelente, rápido y discreto. El mismo Alberto Zuluaga pulula por el local, recomendando y atendiendo a los clientes. Merece la pena volver.


